La marcha del ariete brasileño, a mitad de temporada, tampoco mejoró la situación de Escaich, ya que el Barcelona incorporó en el mercado de invierno al ruso Ígor Kornéyev. Romário y en su propio hijo, Jordi, al que ascendió del filial. Durante ese periodo, la selección inglesa siguió jugando partidos frente a sus homónimas británicas, que eran las únicas que conseguían ponerla en aprietos, pero también seguiría demostrando un gran poderío, logrando varias goleadas, pero sin llegar a alcanzar su máximo registro datado en 1882 cuando venció por 13-0 a la selección isleña de Irlanda, y que seguiría vigente hasta la actualidad.




